martes, 7 de diciembre de 2010

LA IGLESIA DE LA COMPAÑIA DE JESUS EN QUITO











En la construcción del templo se empleo piedra para los muros y pilastras, ladrillo para la arquería y abovedado, lográndose un edificio que impresiona por su lujo, riqueza y magnificiencia. El templo tiene 58,5 metros de largo por 26,52 metros de ancho y es la obra cúspide del barroco latinoamericano.
La nave principal se encuentra cubiertas con bóveda de cañón de 16 metros de alto cuyos arcos fajones descansan sobre pilares cuadrangulares unidas lateralmente por arcos de medio punto. La bóveda iluminada mediante lunetos, se encuentra decorada con lacería de origen persa y árabe realizada en yeso. Las pilastras llevan como parte integrante de su decoración los dieciséis profetas atribuidos al insigne pintor Nicolás de Goribar.
Las naves laterales se encuentran cubiertas con cupulines y albergaban en la antigüedad a diversas capillas que mantenidas por cofradías hicieron posible la construcción de los retablos.
Al inicio de las mismas encontramos los cuadros del infierno y el juicio final pintados por Alejandro Salas en 1879 basándose en los originales del hermano Hernando de la Cruz.
La cúpula del crucero de 10,6 metros de diámetro es elevada, ricamente ornamentada y descansa sobre el tambor y sus correspondientes pechinas decoradas con relieves de los cuatro evangelistas. Sobre el tambor se despliega la balaustrada y doce ventanales que permiten admirar que permiten admirar las pinturas de doce arcángeles junto a cardenales y arzobispos de la iglesia de la Compañía de Jesús.
Apenas concluida la construcción total de la Iglesia en 1766, el rey Carlos III decretó el 20 de agosto de 1767 la expulsión de los Jesuitas de quito. En cumplimiento de tal decreto se mandó a cerrar la iglesia e incautar todo su contenido con lo más valioso de la orfebrería y de los bienes artísticos fueron vendidos y enviados a España o repartido entre las órdenes religiosas existentes.
Con la expulsión la iglesia permaneció cerrada y atacada por la humedad hasta 1794 en que fue entregada a los Padres de san Camilo.
El 3 de abril de 1850 La iglesia de la Compañía de Jesús fue entregada nuevamente a los jesuitas recién llegados al Ecuador. El estado en que recibieron la iglesia fue desastroso por lo que rápidamente iniciaron la restauración que lamentablemente fue interrumpida por la nueva expulsión de la orden decretada el 22 de noviembre de 1852 durante el gobierno de José María Urbina.
A su retorno el 17 de Agosto de 1862 los padres jesuitas encontraron la iglesia en peores condiciones de las que habían dejado.
El sismo del 5 de Marzo de 1987 afecto gravemente la estructura del templo obligando a varios organismos nacionales a unir esfuerzos humanos técnicos y económicos para iniciar su restauración integral.
El 31 de Enero de 1996 mientras la iglesia se restauraba un desgraciado accidente provocó el incendio del retablo dedicado a San Francisco Xavier, el mismo que esta reconstruido.



El sismo del 5 de Marzo de 1987 provoco daños en la Iglesia de la Compañía de Jesús y en varios monumentos religiosos de quito. De los informes preliminares realizados por instituciones locales y varias misiones internacionales, se conoce que el sector mayormente afectado en la iglesia fue el tramo sur oeste formado por la bóveda del transepto y la nave lateral sur y en su menor grado la cúpula central y la bóveda de la nave central. El sismo incrementó la tendencia al desplomo del muro sur. El problema se incrementaba por las vibraciones que soportaba la iglesia como consecuencia del tránsito vehicular por la calle sucre por lo que era urgente solicitar la peatonización de este tramo.
La comisión interinstitucional nombrada por el gobierno de ese entonces y que coordinaba las obras emergentes en todos los monumentos afectados, decide que el banco central del ecuador sea la institución encargada de implementar acciones inmediatas en la Iglesia de La Compañía de Jesús.
A pesar de que las obras emergentes fueron ejecutadas oportunamente, el grave estado de deterioro en que se encontraba La Iglesia de la Compañía de Jesús requería de un volumen de obra mayor que evitase su desplomo ante otro evento sísmico. Esta situación motivo a que en 1897 La honorable Junta Monetaria conceda a través del Banco Central una ayuda económica para la realización de los estudios que servirían de base para la restauración integral del templo, los que finalmente serian realizados por esta misma institución.
Adicionalmente en 1988 La Honorable Junta Monetaria concedió una nueva y única ayuda económica destinada a los trabajos de restauración del templo que se aprovecharía en la contratación de obras puntuales las mismas que contarían con la fiscalización y supervisión del Banco Central del Ecuador.
En vista que los dineros donados hasta el momento eran insuficientes para emprender con la restauración integral, La Compañía de Jesús solicitó la colaboración directa del Ilustre Municipio de Quito a través del fondo del Salvamento. En 1992 el Fondo del Salvamento destina fondos para la intervención. Está ayuda continuaría de aquí en adelante y en 1994 se logra una concesión económica adicional del gobierno nacional para la restauración de la Iglesia.
En 1994 el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural comienza a trabajar directamente en la restauración de la Iglesia de La Compañía de Jesús a través de un programa dirigido a la intervención de bienes culturales muebles.
El 31 de enero de 1996 se produce el flagelo más grave en toda la historia de la Compañía, dos tercios del retablo de Francisco Xavier, que estaba siendo consolidado con impregnaciones de thinner y paraloid fueron atacados por un incendio, al igual que la tribuna contigua. El incendió además provocó altas temperaturas que ocasionaron daños en las decoraciones y pinturas morales del resto de la iglesia e incluso en los tubos de metal del órgano situado en el coro de la misma.
Ese mismo año el gobierno Nacional concede a través del Instituto Nacional del Patrimonio Cultural una ayuda económica para la reconstrucción del retablo y restauración de los bienes culturales afectados. Adicionalmente, La fundación del Banco del Pichincha y la UNESCO, realizan una donación económica cristalizada a través de la suscripción de una serie de convenios y acuerdos con el Fondo del Salvamento, La Compañía de Jesús, El Instituto Nacional del Patrimonio Cultural y el Banco del Pichincha, para trabajar juntos en la reconstrucción del retablo a través de la compra de madera y pan de oro para el tallado y dorado de las piezas necesarias.
El Instituto Nacional del Patrimonio mediante una donación económica del gobierno de Alemania encaminada a través de la Fundación “Amigos de Quito y Galápagos” acometió en 1998 con la restauración de la Capilla de Santa Mariana de Jesús.